En la palestra de desconocidos buscó a su lado el calor y simulando mojarle el oído le besó el cuello y le dijo: - Me gustas tanto, quisiera aprenderme tu nombre, me gustas tanto que no se por donde voy...
Nadie te roba nada, nadie ocupa tu lugar, de nadie son los besos de los labios del mar...
El caso es que no puedo enamorarme de ti. No, NO puedo enamorarme de ti
martes, 3 de noviembre de 2009
No hago otra cosa que pensar en ti, por alagarte y para que se sepa, tome papel y lápiz y esparcí las prendas de tu amor sobre la mesa. Buscaba una canción y me perdí en un montón de palabras gastadas. No hago otra cosa que pensar en ti, y no se me ocurre nada...