Siempre sentí que la mejor forma de canalizar todo lo que vivía (tristeza, alegría, amor, desamor) era escribirlo. Desde los 8 años recuerdo contar en mi diario cada sensación y emoción experimentada; con el tiempo dejé de hacerlo con tanta frecuencia y perdí un poco el hábito.
Pero al surgir la necesidad de descargarme, volví a a hacerlo y puedo asegurar que me ayudó a cerrar el capítulo, hasta el momento, más importante de mi vida.
Y pude superar el dolor y creo haber dejado el pasado atrás, estando ahora lista para volver a sentir, a vivir.
Desde aquel día no había vuelto a escribir hasta hace dos semanas, cuando me dí cuenta de algo que hasta el momento no había descubierto, y lo que surgió de eso (aunque asumo no ser una buena poeta) refleja fielmente lo que provocó ese sentimiento en mi...
¿Y quien te quiere mas que esta idiota
que deshoja margaritas anhelando tu amor
mientras susurra tu nombre,
y que espera con ansias el momento
en que llegues a rescatarla de sus fantasías y las hagas realidad?
Lástima que no ves como tiemblo cuando te oigo llegar,
como suspiro al escucharte hablar,
que me derrito con tu mirar
y como me estremezco cuando me besás.
Lástima que a esta idiota nunca la vas a amar.
Siempre da miedo volverse a enamorar, pero el riesgo que corremos, ¿No lo hace mucho mas apasionante?
No hay comentarios:
Publicar un comentario