domingo, 9 de noviembre de 2008


Setenta veces siete lo intenté, si me largo
para siempre es porque no puedo más,
no tengo nada que perder
sólo el miedo a la soledad.
Me temo que esta vez es el fin,
adiós amor, adiós hombres.
Debe ser un caso de in-
compatibilidad de caracteres.
Cada vez que digo que sí
el en cambio opina que no,
siempre que prefiero dormir
el insiste en hacer el amor,

Cuando le propongo salir me contesta
"ni pensarlo, hogar, dulce hogar".
Canto algo de Bob
Dylan y protesta (maldición, su rollo es el vals).
Si me excita el sesenta y nueve
me grita: "quiero un cuarenta y dos".
Siempre que en mi piso de Tabernillas llueve
en su buhardilla brilla el sol.
...Adiós amor, adiós hombres.
Debe ser un caso de in-
compatibilidad de caracteres.

Cuando doy un paso adelante
el da dos pasos atrás,
si ando loca por una amante
me echa un poco de bromuro en el coñac.
Siempre que lo voy a besar
me lo impide un repentino ataque de tos,
trato de dejar
de fumar, y por mi santo me regala un cartón.
Cuando de repente la olvido
jura que se muere por mí.
Siempre que por fin me suicido
acto seguido le entran ganas de vivir.
Incompatibilidad de caracteres.


Alla me espera algo mejor.

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