miércoles, 7 de abril de 2010


Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz.
Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré.

Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡Descubriré el precio de la felicidad !

No hay comentarios: