
Ahora después de esa crisis puedo escribir,
hace un rato no tenía palabras para decir,
hasta respirar se me hacía imposible.
Odio ese poder que tenes sobre mis emociones,
porque sí, sos capaz de hacerme la persona más feliz del mundo,
pero también la más miserable, como hoy.
Y no puede seguir así, no está bien, no me hace bien.
Ojalá fuera lo suficientemente fuerte como para ponerle fin,
pero no puedo, o no quiero, pero si sé que es lo que TENGO que hacer.
Lo más indicado, lo correcto,
pero si yo siempre supe que vos no lo eras...
No quería despedirte así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario